El aprendizaje activo: Transforma la educación superior

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Índice

Resumen

El aprendizaje activo se ha consolidado como una metodología pedagógica transformadora en la educación superior, desplazando el enfoque tradicional centrado en el docente hacia un modelo que sitúa al estudiante como protagonista de su proceso de aprendizaje

Este artículo explora las definiciones, procesos, objetivos y resultados del aprendizaje activo, basándose en estudios recientes y experiencias documentadas en diversos contextos educativos. 

También, se analizan los beneficios de esta metodología, como el desarrollo de habilidades críticas, la motivación estudiantil y la transferencia de conocimientos a contextos reales. Además, se presentan datos empíricos que evidencian su impacto positivo en el rendimiento académico y la satisfacción estudiantil. 

Este enfoque no solo mejora la calidad educativa, sino que también prepara a los estudiantes para los retos del siglo XXI, fomentando su autonomía, creatividad y capacidad de colaboración.

Introducción

La educación superior enfrenta desafíos significativos en un mundo cada vez más globalizado y digitalizado. Los modelos tradicionales de enseñanza, basados en la transmisión unidireccional de contenidos, han demostrado ser insuficientes para preparar a los estudiantes para las demandas del entorno profesional y social actual. 

En este contexto, el aprendizaje activo emerge como una respuesta innovadora que transforma el aula en un espacio de interacción, reflexión y construcción conjunta del conocimiento. 

Este artículo tiene como objetivo analizar el aprendizaje activo desde sus definiciones, procesos, funcionamiento en los estudiantes, objetivos y resultados empíricos, destacando su relevancia en la formación de profesionales competentes y adaptables.

1. Definiciones de aprendizaje activo

El aprendizaje activo se define como un enfoque pedagógico centrado en el estudiante, donde éste asume un rol protagónico en la construcción de su conocimiento mediante la interacción, el análisis y la resolución de problemas (Bonwell & Eison, 1991; Rodríguez-Torres et al., 2023). 

A diferencia de los métodos tradicionales, el aprendizaje activo promueve la reflexión crítica, la colaboración y la aplicación práctica del conocimiento, lo que resulta en una comprensión más profunda y significativa de los contenidos (Freeman et al., 2014).  

Según Doolittle et al.  (2023), el aprendizaje activo se enfoca en actividades y estrategias que fomentan el pensamiento de orden superior, alejándose de la memorización y la repetición.

2. El proceso del aprendizaje activo

El aprendizaje activo se desarrolla a través de metodologías que involucran a los estudiantes en actividades prácticas y reflexivas. Estas incluyen el Aprendizaje Basado en Problemas (ABP), el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABPro), la gamificación, el aula invertida y el aprendizaje colaborativo (Rodríguez-Torres et al., 2023). 

Por ejemplo, el ABP utiliza problemas reales o simulados como detonantes para que los estudiantes investiguen, analicen y propongan soluciones, mientras que el aula invertida permite que los estudiantes se preparen previamente con materiales teóricos para dedicar el tiempo de clase a actividades prácticas y discusiones (Barbosa et al., 2024).  

Estas metodologías requieren una planificación cuidadosa y un diseño instruccional que integre objetivos claros, recursos interactivos y estrategias de evaluación auténtica (Escobar et al., 2023).

3. Funcionamiento del aprendizaje activo en los estudiantes

El aprendizaje activo transforma a los estudiantes en agentes de su propio proceso educativo, fomentando su autonomía, motivación y compromiso

Según estudios, este enfoque mejora la retención de conocimientos, el pensamiento crítico y la capacidad de resolución de problemas (Freeman et al., 2014; Hafizah et al., 2024). 

Además, promueve habilidades transferibles como la colaboración y la creatividad, esenciales para el éxito profesional en el siglo XXI (Rodríguez-Torres et al., 2023).  

Por ejemplo, en un curso de Orientación Familiar, la implementación de metodologías activas permitió a los estudiantes interactuar de manera más profunda con el contenido, aplicando la teoría a problemas reales y desarrollando habilidades duraderas para la vida profesional (Wicaksono, 2024).

4. Objetivos del aprendizaje activo

El aprendizaje activo tiene como objetivo principal transformar el proceso educativo para que los estudiantes adquieran competencias aplicables en contextos reales. Entre sus metas específicas se encuentran:

  • Promover el aprendizaje significativo: Conectar los contenidos con experiencias relevantes para los estudiantes. 
  • Desarrollar habilidades críticas: Fomentar el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la creatividad. 
  • Incrementar la motivación y el compromiso: Mejorar la participación activa en el aula.
  • Preparar para el mundo laboral: Integrar habilidades tecnológicas y prácticas en el proceso educativo (Rodríguez-Torres et al., 2023; Hafizah et al., 2024).

5. Resultados de los estudios sobre aprendizaje activo

Los estudios empíricos han demostrado que el aprendizaje activo tiene un impacto positivo en el rendimiento académico y la satisfacción estudiantil. 

Por ejemplo, un metaanálisis de Freeman et al. (2014) reveló que los estudiantes en entornos de aprendizaje activo obtuvieron puntuaciones más altas en los exámenes y tuvieron una menor tasa de estrés en comparación con clases tradicionales. 

En un curso de Gestión de Talento Humano, la implementación de metodologías activas como el ABP y la gamificación resultó en un alto nivel de participación estudiantil y un rendimiento académico promedio de 9.4 (UDLA-EC-TMIE-2025-36).  

Asimismo, en un curso de inglés avanzado, la gamificación y el aula invertida redujeron la ansiedad comunicativa y mejoran la motivación y la confianza de los estudiantes (UDLA-EC-TMIE-2025-157).

Conclusión

El aprendizaje activo representa una revolución en la educación superior, transformando el aula en un espacio de interacción, reflexión y construcción conjunta del conocimiento

Este enfoque no solo mejora la calidad educativa, sino que también prepara a los estudiantes para los retos del siglo XXI, fomentando su autonomía, creatividad y capacidad de colaboración

Los datos empíricos y las experiencias documentadas en diversos contextos educativos respaldan su eficacia, destacando su impacto positivo en el rendimiento académico, la motivación y la transferencia de conocimientos en contextos reales. 

La implementación exitosa del aprendizaje activo requiere una planificación cuidadosa, un diseño instruccional adaptado y un compromiso docente con la innovación pedagógica. 

En definitiva, el aprendizaje activo no es solo una metodología, sino una filosofía educativa que sitúa al estudiante en el centro del proceso, promoviendo su desarrollo integral y su capacidad para generar cambios significativos en la sociedad.

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Referencias bibliográficas

  1. Andrango, D. (2025). Portafolio de diseño e implementación de un curso sobre CRM y Analítica Digital: Innovación en la enseñanza superior. Universidad de las Américas.
  2. Collados Torres, L. (2025). Estrategias innovadoras en la educación superior: Pedagogía crítica, gamificación y aprendizaje activo. Universidad de Barcelona.
  3. Doolittle, P., Wojdak, K., & Walters, A. (2023).  Implementación de cuestionarios en línea post-clase como estrategia de aprendizaje activo en la educación superior en ingeniería.  Teaching and Learning Inquiry, 11, Artículo 25. https://doi.org/10.20343/teachlearninqu.11.25 
  4. Escobar, B. A., Escandón-Nagel, N. I., Barrera-Herrera, A.  L., & García-Hormazábal, R. A. (2025). Portafolio de enseñanza: Metodologías activas en un curso de diseño para la educación en arquitectura. Universidad de las Américas.
  5. Rodríguez-Torres, V., & Guevara-Vizcaíno, C. I. (2026). La educación internacional y el uso de herramientas de Business Intelligence en la Universidad de Barcelona. Universidad de Barcelona.